Cómo llegué yo a esto del Coaching...

No siempre tuve una buena relación con el Coaching. Hubo una época en mi vida en la que asistí a varias formaciones guiadas por distintos coach. Y no todos me gustaban. A veces me sentía escéptica. Otras veces salía de allí muy motivada, emocionada… Sus eventos eran muy espectaculares. Pero luego, todo lo vivido se quedaba en la superficie. No cambiaba sustancialmente mi vida.

Rechacé de pleno toda voz en la que detectara atisbos de “fórmulas mágicas”. Y me rendí al Tao…

Entendí que el proceso de creación es un camino (el camino que yo quería transitar), y que en ese camino no era tan importante el “llegar a ser” como el “hacer”. Sentarme cada día sin expectativas. No pensar en metas. No buscar ningún tipo de resultado. Simplemente “arremangarme” y ensuciarme las manos… Así, cada día.

Peeero… en mi supuesto camino del Tao, no siempre me resultaba fácil sentarme a crear. Procrastinaba. Me decía a mí misma que no podía. Encontraba resistencias de todo tipo que no era capaz de nombrar. Resistencias profundas, internas, que tenían que ver con mis creencias, con mi pasado, con mi autoestima. 

Y volví al Coaching.

Conocí a algunas coach que sí conectaron conmigo. Comencé a aplicar algunas herramientas en mi propio proceso creativo. Y me ayudaron tanto que seguí explorando. Por un lado en todo lo relacionado con procesos de creación, bebiendo en fuentes en principio alejadas, como la psicología, filosofía, el crecimiento espiritual o diarios y biografías de escritores o artistas… Tras un interesante periodo autodidacta decidí formarme como coach. 

Respecto a mi experiencia previa con el Coaching comprendí que mis prejuicios tenían más que ver con un estilo de hacer Coaching que con el propio Coaching. Me di cuenta de que quizás ese estilo no conectaba conmigo pero sí con otras personas. Me di cuenta de que la responsabilidad a la hora de hacer cambios era mía, y solo mía, no de ningún coach. Me di cuenta de que el Coaching, más allá de que se vista de espectáculo o no, puede ser profundo y trabaja con cuestiones internas muy importantes. Me di cuenta de que el Coaching sí me ayudaba en mi proceso creativo. Y que si me podía ayudar a mí, también podría ayudar a otras personas.

¿Cómo puede ayudarte el Coaching en tu camino creativo?

Tanto si eres una persona que siente el pulso creador en sus venas, como si tienes un proyecto entre manos o te gustaría tenerlo… Iniciar un proceso de coaching te podría ayudar de distintas maneras:

Aportando claridad

Te podría ayudar a definir qué quieres hacer, definir intenciones y objetivos. Tener una visión clara de tu proyecto y de las distintas etapas del mismo. 

A comprometerte con tu proyecto

El coaching busca hacerte responsable de tu propia vida. Tu proyecto depende de ti. No se trata de discursos motivacionales baratos sino de encontrar en tu interior los motivos adecuados para sentir ese compromiso.

A ser consciente de tus resistencias durante el proceso creativo

A conocer tu diálogo interno: qué voces te impulsan a sentarte frente a tu proyecto y qué voces te dicen que no lo hagas. Estas resistencias son muy habituales a lo largo del proceso de creación. Los creadores solemos compartir muchas de ellas, pero a nivel particular cada uno tiene sus propias creencias limitantes. Un proceso de coaching te puede ayudar a descubrirlas, a mirarlas cara a cara e incluso a cambiarlas.

A desvelar tus distintas emociones

A lo largo del proceso creativo pasamos por distintas emociones. El coaching te puede ayudar a ponerlas nombre, a mirarlas de frente y a gestionarlas para que no se conviertan en emociones desadaptativas que te impiden trabajar en tu proyecto e incluso vivir de forma saludable.

A cambiar hábitos

…o pautas de comportamiento que de alguna manera no te ayuden en tu camino creativo. A romper patrones que te estancan en puntos de vista dañinos, como por ejemplo sentirte víctima (los demás ignoran mi trabajo, no escribo porque no tengo tiempo…), o falto de valía (lo que hago no vale nada), no merecedor (no me merezco sentarme a crear), o hundido cuando alguien te hace una crítica.

A establecer un plan de acción

Definir objetivos, pasos y tareas a lo largo de tu proceso creativo; asignarle tiempos y alternativas si las cosas no funcionan cómo habíamos esperado.

A ganar confianza en tu proyecto y en tu rol de autor

La confianza es vital a la hora de seguir trabajando en tu proyecto. Si no confías en ti, si no confías en tu capacidad, entonces es difícil que consigas adquirir una disciplina de trabajo, una práctica continuada. Son las acciones (y muchas veces solo se necesitan pequeñas acciones) las que marcan la diferencia, ya que te aportarán poco a poco gramos de confianza, y te empujarán a sentarte cada día frente a tu trabajo. El coaching te puede ayudar a clarificar cuáles son esas acciones, pero también te puede ayudar a descubrir tus fortalezas y tus áreas de mejora. 

A dejar de lado la intransigencia contigo mismo

El perfeccionismo puede ser un aliado o un enemigo en tu camino creativo. Encontrar el equilibrio es clave para permitirnos seguir “haciendo”.

A darte permiso para crear

Porque tú también eres creativo. Porque tú también te mereces pasar tiempo en Aión… mancharte las manos, probar, creer… Conectar con tu interior y dejar salir tu propia voz.

¿Cómo es una sesión de Coaching?

Una sesión de coaching es básicamente una conversación. El coach no te da consejos, el coach te pregunta, re-encuadra y confronta lo que dices. El coach es un «amable molestador», y su papel consiste en buscar la «verdad» que tú mismo llevas dentro, igual que hacía Sócrates en sus diálogos, o igual que podría hacer un detective. 

La palabra coach es de origen húngaro, proviene del término kocsi, que significa coche. Así, el coach es un conductor, un guía que facilita el proceso de desplazamiento desde el punto A (el estado actual en el que se encuentra el cliente) hasta el punto B (el estado deseado). El coach a lo largo del proceso trata de desbloquear el potencial del cliente para que éste alcance su máximo desempeño, y descubra y gestione los cambios necesarios para trazar el camino existente entre esos dos puntos.

Un proceso de Coaching puede suponer una transformación del individuo. 

La intención del Coaching no es inculcar una motivación externa y artificial sino una motivación que proviene del interior del individuo y que busca que sus objetivos estén alineados con sus necesidades y valores. A lo largo del camino, el coachee tendrá distintas tomas de consciencia que le permitirán conocerse mejor a sí mismo; sus patrones de comportamiento, sus mecanismos de defensa, sus emociones, sus creencias, y las particularidades de su propia voz interior.

Mis herramientas

Fundamentalmente trabajo desde el enfoque del Coaching, pero también incorporo algunas técnicas que provienen del Coaching estratégico y sistémico, la Programación Neurolinguística (PNL) y la Inteligencia emocional. 

También, gracias a mi viaje profesional, trabajo con otro tipo de herramientas utilizadas en Design Thinking, Lean Start up o Storytelling… herramientas que pueden servir para desentumecer el músculo creativo.

Por otra parte, creo que es importante el hecho de que yo también estoy inmersa en el proceso de creación desde hace muchos años, ya sea desde mi faceta de comunicadora, productora y directora, trabajando en proyectos de otros autores; como en mi trabajo personal, con mis propios proyectos. Eso me ayuda a comprender las particularidades del proceso creativo. Yo misma he pasado por muchas fases a lo largo del camino. Me ha costado mucho permitirme crear, tener mis propios proyectos. Incluso hubo un tiempo en el que no “hacía” porque no me sentía válida (sentía que la creación era algo solo para otros), pero finalmente conseguí “sentarme” y empezar a disfrutar del proceso. 

Momentos en los que un proceso de Coaching te podría ayudar en tu viaje creativo

Sientes un deseo oculto

A lo largo de tu vida has sentido muchas veces el deseo de ponerte a hacer una actividad creativa, sin embargo nunca te has tomado en serio ese impulso. Quizás no has sentido que tuvieras tiempo o no te parecía algo lo suficientemente importante… pero lo cierto es que sigues sintiendo ese aguijonazo cada vez que ves, lees o escuchas la obra de alguien.

No sabes por dónde empezar

Has decidido explorar tu vena creativa pero no sabes muy bien qué actividad hacer (me gusta dibujar, pero puede que se me dé bien escribir…) o cómo empezar (me apunto a una academia o simplemente me compro unos lápices de colores...). Todavía no has dado un primer paso y cuanto más lo piensas más vuelves a la casilla de salida. Lo que te sucede se llama «parálisis por análisis».

Quieres empezar un proyecto

Llevas tiempo jugueteando con alguna disciplina (escribir, dibujar, cantar…) y te apetece dar un paso más allá. Quieres trabajar en un proyecto personal, pero no sabes muy bien de qué, ni cómo empezar a hacerlo.

Estás bloqueado

Estás trabajando en un proyecto, pero te sientes bloqueado con algún punto del mismo. Procrastinas, no te concentras, no consigues sacar un rato para ponerte con ello. Y cuando te pones, la mayor parte del tiempo la pasas mirando al infinito. 

No terminas nada

No consigues terminar ningún borrador. Empiezas con mucha ilusión, pero sueles “desinflarte” por el camino. Tienes varios proyectos comenzados o listas muy largas con ideas, sin embargo te cuesta “llevar a tierra” ninguna de ellas.

Revisando te vas a volver loco

Estás en las últimas etapas de tu proyecto y no sabes cómo rematarlo. Quizás has terminado un borrador pero te da miedo hacer una revisión. A veces te embarga un espíritu perfeccionista que te paraliza, o incluso te dan ganas de tirar a la basura todo lo que has hecho hasta el momento.

Mejor se queda en el cajón

Has terminado tu proyecto pero te resistes a soltarlo. Tienes dudas, te sientes vulnerable… te planteas si será mejor empezar algo nuevo.

Cómo iniciar un proceso de coaching conmigo

Si te apetece que iniciemos un proceso de coaching puedes escribirme un correo electrónico a carolina@pezpapaya.com. Cuéntame cuál es tu caso, si tienes algún proyecto entre manos, y en qué punto del proceso te encuentras.  A continuación concertaremos una cita por teléfono para conocernos. Esta conversación considero que es importante, primero para que puedas preguntarme todas tus dudas, y también para que ambos veamos si nos sentimos cómodos, si compartimos valores similares o si conectamos bien. 

Si decidimos iniciar el proceso, firmaremos un acuerdo de confidencialidad y las condiciones de nuestro contrato (pagos, número de sesiones, política de cancelación, etc.). También acordaremos el horario y la forma de reunirnos. Si lo haremos online (vía Skype o alguna plataforma similar) o si es posible hacerlo de forma presencial (zona centro de Madrid y algunas zonas metropolitanas).

¡Escríbeme! Estoy deseando conocerte.