Algunas huellas y aprendizajes previos en Aión

Con unos 10 años inventé un juego en el que cada una de mis amigas buscábamos una conversación, nos escondíamos y la anotábamos en una libreta. Después nos reuníamos y compartíamos lo que habíamos escuchado. Nunca he podido desconectar de las conversaciones ajenas.

Mi primer flechazo y campo de experimentación fue la fotografía. Me gustaba la fotografía de calle, fotografiar a las personas y su contexto. Un día me ví a mí misma eligiendo un instante en el que un desconocido tenía un gesto grotesco. Dejé la fotografía. A veces da miedo mirarte en lo que ves.

Estudié Comunicación Audiovisual. Leí mucho y ví mucho cine. Hice algunos cortos, y algunos experimentos documentales. Suspendí varios trabajos porque “no era eso lo que se pedía”. 

Descubrí lo que significa crear algo en sintonía con otro. Este fue un reto que nos planteamos Félix Fuentes (el que más adelante fue mi socio) y yo… ¿Podríamos hacer una cabecera en la que se contara una historia? ¿Sugerir sin explicar? Algunas de las cosas que creamos nacen simplemente de una pregunta. 

Hubo un momento en mi vida en el que coincidió que me quedé en el paro y que acababa de terminar una relación. Estuve siete meses trabajando en este largometraje documental. Yo sola. Me pasaba el día editando frases, miradas, inflexiones de voz… Fue la primera vez en la que Aión me salvó de mí misma.

 

En el 2005, Félix y yo creamos el episodio piloto de una serie de no-ficción sonora. Llevé un CD a todas las emisoras de radio de Madrid. Solo una me contestó: “No vemos cómo podríamos emitir un formato de este tipo. Aunque nos gusta no encaja con nuestra programación”.  Tendrían que pasar casi 20 años para que “encajara” en el contexto del podcast actual. 

Tripaliare comenzó como un proyecto audiovisual en el que quería explorar la idea del (no)trabajo.

Es un proyecto en el que tras muchos meses pensando y planificando no llegué a producir más de dos capítulos. Un proyecto “no terminado”. Uno entre muchos… Pero lo cierto es que sin ellos no podría haber terminado otros. Sin ellos ni siquiera podría haber pensado otros. 

Una vez asistí a una charla en las Creative Mornings de Madrid. Dijeron que en la siguiente el tema sería “Weird”, raro; y que no tenían ponente. Pensé: «¿quién si no yo podría hablar sobre ser/hacer/crear «Raro»?. Postulé para dar la charla, y allí estuve frente a cien personas hablando sobre cómo las «rarezas» llevaron a distintas personas a convertirse en creadores.